Yann

Festival AdemuzEduardo Bort comenzó a concebir su legendario primer disco en Valencia, su ciudad natal, en 1973. Sin embargo, su bagaje musical era ya muy extenso. Se había fogueado en cientos de actuaciones en salas valencianas e ibicencas en los sesenta, con bandas como Los Exciters (primer grupo que llegó a la isla con guitarras eléctricas), Los Bodgies o La Oveja Negra. Había intentado grabar en Madrid, pero su música resultaba demasiado avanzada para la asustadiza y rudimentaria industria de la época. Había formado el grupo Out (en el que cantaba Jean François Pernaud, heredero del imperio de la firma de anís francesa), y con ellos había grabado en París y mezclado en Londres, grabaciones que, tras una concatenación de dificultades de toda índole, nunca vieron la luz. Hastiado de problemas, decepciones y engaños, había decidido regresar a Valencia y volver a empezar.

Bort tenía claro que iba a volar sin ataduras, nada de arquetipos ni convencionalismos. Nada de música comercial. Atesoraba una enorme experiencia: había trabajado en los más importantes estudios europeos, se había codeado con grandes músicos y sabía cómo desenvolverse en las producciones más complejas. Y, con esta idea, empezó a trabajar en su casa de Valencia.

Fuente de inspiración fueron las lecturas de H.P. Lovecraft y, muy especialmente, de los maravillosos relatos del novelista anglo-irlandés Lord Dunsany. Uno de ellos, Días de ocio en el Yann, una pieza fundamental de la literatura fantástica, impresionó de gran manera a Eduardo Bort. Intentó recrear con su música los maravillosos parajes del río Yann. Esa primera composición, Yann, es el punto de arranque del álbum Eduardo Bort.

A medida que la obra iba tomando forma, Eduardo se afanó en buscar a los que iban a ser sus compañeros de viaje. Era muy exigente con sus composiciones, no le valía cualquier músico. El teclista fue el menor de los problemas, tenía a José Soriano, a quien había reclutado para su anterior banda, Out, y con el que había estado ensayando en Suiza hasta que el proyecto se finiquitó. Solo tenía que empujar a Soriano hacia los sintetizadores, Bort tenía claro que los iban a necesitar, pues sólo con ellos podrían encontrar sonidos capaces de describir pasajes descriptivos como los que estaba componiendo.

Reclutar al resto de la banda no fue fácil, la escena musical valenciana de la época no proponía nada de semejante calibre y ambición. Pero los encontró, y no lejos de su casa: su vecino Marino Hernández, bajista formado en el jazz, y que trabajaba con un batería llamado Vicente Alcañiz, con quien Eduardo sintonizó al instante: “Su forma de tocar la batería era muy especial. Nada al uso. Te contaba el tema con su batería matizando excelentemente introducciones, anunciando entradas y salidas de voz o de solos, realzando pasajes, al estilo King Crimson. Manejaba divinamente los aéreos (platos) y su forma de interpretar era tan personal, que en cuanto le oías sabías que era él. Solo conocía alguien parecido y era Keith Moon, batería de The Who, aunque a mí me gustaba bastante más Vicente.”

Finalmente escogieron a Vicente Font, Fony, como cantante del grupo, que se iba a llamar, cómo no, Yann. Una planta baja del barrio de Campanar albergó cientos de horas de ensayos, puliendo los temas y probando diferentes arreglos, que fueron grabados en un Revox de dos pistas que Bort se trajo de Suiza. Al proyecto acabó uniéndose Juan Beltrán Pilato, otro apasionado de Lovecraft, quien tras escuchar las primeras demos de Cuadros de Tristeza, se enamoró del proyecto y se ofreció para ser letrista. Vistos los primeros resultados, Bort aceptó de buen grado. Estaba tan volcado con la música, que apenas encontraba tiempo para dar forma a las letras, y la llegada de Juan Beltrán fue providencial. El espíritu de Lovecraft y de Lord Dunsany estaba presente en todas las letras.

Al cabo de un tiempo, la grabación casera de lo que iba a ser el primer disco de Yann estaba ultimada y lista para entrar en estudio. Las canciones que grabaron en la cinta del Revox fueron Pensamientos 1 y Pensamientos 2, música de Bort y letra de Juan Beltrán, Paseando sobre la hierba, compuesta por Marino Hernández y arreglada por Vicente, Marino y Bort, y cantada con las cuatro voces; Hacia las Estrellas, tema instrumental compuesto por Bort, Cuadros de Tristeza, también escrita por Bort y ayudado en algún arreglo por Fony; Yann, el tema favorito de Eduardo, ayudado en los arreglos de Mellotrón por Alcañiz; En las fuentes del Yann, compuesto por Bort , y arregladas las cuatro voces por todos, y con letra de Beltrán, y En la Riberas del Yann, compuesta por Vicente y con arreglos de Bort. Estuvieron meses trabajando en esas maquetas, pero quedaron muy satisfechos con una grabación que cumplía con las expectativas de calidad, sonido y magia que Eduardo intuía que podían conseguir.

 

La grabación

foto67A principios del 74, y tras pactar con los estudios madrileños Audiofilm doscientas horas de grabación, la expedición Yann partió de Valencia, enfilando la Nacional III rumbo a Madrid, a bordo de dos furgonetas, una para los músicos y otra para los instrumentos: “Mi tío Giordano nos llevó en una furgoneta, y mi amigo Michel Castelá en otra. Nos instalamos en casas de amigas actrices, como Verónica Llimera, actores, camellos y gente de la farándula que, con su buen rollo, querían participar en lo que ellos veían un gran proyecto con todas las posibilidades de tener un gran lanzamiento. Todos daban por hecho que iba a ser un éxito.”

El estudio A de Audioflim era una magnifica sala de control con una mesa Neve-Nif de 56 canales, toda una joya analógica y el magnetofón en el que iban a grabar un Studer 16 pistas. La sala donde se instalaron los músicos era grande, tenía un magnifico piano gran cola Yamaha y una cabina insonorizada para la batería, con ventanales para que pudieran verse, pero totalmente aislada, en donde montaron la batería Orange que Vicente se había hecho construir en la casa Orange de Paris a su medida, con una caja Ludwig supersensitiva y platos Avedis Ziljian y Paiste. Además, un enorme Gong Paiste y un campanólogo con una octava de campanas tubulares. Todas las percusiones se grabaron en ocho pistas, algo inédito hasta la fecha. Junto al piano acústico Yamaha instalaron un órgano Hammond B-3 con su Leslie, un sintetizador Mini Moog, un sintetizador Moog, un Mellotrón y un Piano eléctrico Fender Rhodes stereo.

Marino grabó con un bajo Fender Jazz Bass y un amplificador Ampeg. Las flautas traveseras de la introducción deWalking on de Grass las grabó Tico Balanzá, hermano del músico valenciano Julio Bustamante. También grabó parte del solo de batería. El músico Pepe Dougan grabó los pianos acústicos y algunos pasajes de Mini Moog . José Soriano interpretó todos los pianos eléctricos y los pasajes de Mini Moog . Y Vicente Alcañiz grabó el solo de Mellotrón del tema En las riberas del Yann.foto61

Por su parte, Eduardo Bort utilizó una guitarra acústica Martin D-28, la misma con la que compuso (y sigue componiendo) todos los temas. También una Gibson Les Paul Recording. De esta guitarra se fabricó una serie muy limitada en el año 71 para profesionales de estudio ya que podía atacar a un amplificador pero también directamente a una mesa de estudio sin amplificador, y ya no se ha vuelto a fabricar. Una joya de colección. Las otras guitarras fueron una Gibson Custom Stereo, una Fender Stratocaster y una Yamaha SG-2000, atacando dos amplificadores Vox AC-30 y dos Fender 30W. Los pedales de efectos fueros un Big Muf y un Wha Wha Colorsound. También utilizó un Eco Binson, que misteriosamente desapareció sin que haya vuelto a saber de él.

La voz solista la grabó Fony, y todos, excepto Soriano, grabaron voces y coros en casi todos los temas. La asistencia técnica corrió a cargo de Manuel Bort, hermano de Eduardo. También contaron con la ayuda del fotógrafo profesional Michel Castelá, que les asistió en mil y un detalles.

Con tan inusual arsenal técnico y despliegue humano, ante los ojos atónitos de los técnicos del estudio, las sesiones de grabación, asistidas por el ingeniero de sonido Luis Fernández Soria, comenzaron en enero de 1974. La producción corrió a cargo del propio Eduardo Bort, meticuloso y perfeccionista, desplegando todos los conocimientos adquiridos durante años en tantos estudios europeos de primer nivel. Estas sesiones coincidieron con la que en el estudio B estaba haciendo Teddy Bautista con su adaptación de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi (Ciclos), y más tarde el maestro Narciso Yepes, quien se mostró vivamente interesado en la producción de Eduardo Bort.

Finalmente, dos temas tuvieron que quedar fuera del futuro disco. La drástica decisión se debió a que los vinilos no admitían más de dieciocho minutos de grabación por cara, pues eso significaba surcos demasiado estrechos, lo que empobrecía el sonido y propiciaba saltos de aguja. Los descartes fueron Hacia las estrellas y En las Fuentes del Yann.

La búsqueda de la discográfica

foto70Unas semanas más tarde, las sesiones en Audiofilm finalizaron. Habían grabado el disco más avanzado que nunca se había hecho en España. Pero faltaban las mezclas, y Eduardo se resistió a hacerlo inmediatamente. Quería distanciarse para tomar perspectiva, y con una simple mezcla para escuchas, regresaron a Valencia. No se trataba solo de reposar las grabaciones, también de ver qué se iba a hacer con ellas. Bort sabía que en España iba a ser muy complicado que alguien supiera manejar un producto tan avanzado como el que tenía entre manos. Pensó que no sería mala idea mover la grabación por Londres, donde tenía algunos contactos que le podrían echar una mano. Y así fue, una amiga ejecutiva, Judith Wardle, le gestionó una entrevista personal nada menos que con Joop Visser , Jefe de A&R de EMI Inglaterra, en la sede central de Manchester Square. Visser era el ejecutivo del momento, el hombre que había fichado a Queen para la EMI. Bort, que había gastado todo lo que tenía en la grabación del disco, tuvo que pedir un préstamo para viajar a Londres junto a Vicente Alcañiz.

En octubre del 74, Eduardo Bort y Vicente Alcañiz, acompañados por Judith, se presentaron en las oficinas centrales de EMI-Odeon en Londres y subieron las escaleras donde los Beatles se habían hecho las famosas fotografías apoyados en la barandilla. Llevaban bajo el brazo una copia de la mezcla básica que traían de Valencia, con la ilusión de que sería escuchada por uno de los ejecutivos más poderosos de la industria musical. Tras una tensa espera, fueron llamados para entrar en el despacho de Joop Visser: “Tras las presentaciones, Joop colocó la cinta en un magnetofón Revox , muy parecido al mío, y comenzó a escuchar los temas en el orden que yo había establecido. Me sorprendió que no paró la escucha hasta terminar de oír todo el primer y segundo tema. Detuvo la cinta unos segundos y preguntó. ” ¿Quién ha producido esto?”. Judith me señaló y Joop continuó con la escucha . Ya no paró hasta oír absolutamente todo lo que había grabado, casi una hora. Al final se sentó y preguntó por el guitarrista, el compositor y la grabación. Por fin se levantó, me tendió la mano felicitándome y nos dijo : “Tenéis que venir a Inglaterra y vivir aquí tres meses que es el tiempo que necesito para arreglar vuestra situación legal. Tú, Eduardo, habla con tu gente y convénceles para que vengan. Hay que buscar un teclista inglés, también buscaremos un cantante. Si pasáis este verano en Inglaterra, para otoño ya seréis residentes y a finales de año o principios del 75, la EMI os lanzará desde Inglaterra a lo grande”.

Las promesas de la EMI eran extraordinarias, un posible lanzamiento a gran escala que estuvieron celebrando varios días en Londres. Pero, a su regreso a Valencia, el resto de la banda simplemente no se lo creyó. No veían claras las promesas de la EMI y no parecían nada dispuestos a romper sus vidas e irse a vivir a Londres. Dudaban de que la historia fuera cierta. El enfado y la decepción de Eduardo Bort fueron mayúsculos. Estaba ante la gran oportunidad de su vida y no comprendía la escasa ambición del resto del grupo Yann. Solo Vicente Alcañiz estaba dispuesto a apoyarle, pero Eduardo cayó en el desánimo viendo cómo, al igual que le sucedió con su anterior banda, Out, todo se venía abajo cuando estaba a punto de publicar su primer disco. En aquellos días difíciles, decidió que nunca más trabajaría con una banda, a partir de ahora sería él solo, Eduardo Bort, y él solo tomaría las decisiones. Incluso empezó a pensar en olvidarse de todo lo grabado y afrontar una nueva producción en solitario. Afortunadamente, su entorno le convenció de que aquella era su obra, y que debía acabar el trabajo.

El lanzamiento

RedLedDirecciónFinalmente, Eduardo Bort decidió que publicaría ese disco bajo su propio nombre. Faltaba, eso sí, concluir las mezclas, y volver a cantar él mismo todas las pistas de voz, excepto En las fuentes de Yann. Y eso no iba a ser fácil, su conocimiento del inglés no era precisamente brillante, así que tuvo que echar mano de su cuñado, militar norteamericano que trabajaba en Torrejón de Ardoz, y que durante tres días supervisó la grabación de las voces de Eduardo, hasta que consideró que ya eran mínimamente inteligibles. Y, con la ayuda de Luis Fernández Soria, acabó las mezclas del disco.

Para la portada del álbum, Eduardo pensó en Fernando Buchó, un pintor que había conocido ese verano, y con el que entabló amistad. Buchó había pintado una acuarela que representaba al guitarrista levitando hacia las estrellas, y que se intuía una portada perfecta para el disco, como así fue.

Ahora faltaba tomar una decisión sobre la publicación del álbum, pues la EMI inglesa aún esperaba su llamada: “Todo lo acontecido había minado mis propósitos y había cambiado radicalmente mi planteamiento para aquella producción. El grupo Yann era historia antes de haber nacido y de todo aquel desbarajuste solo tenía mi producción y la amistad de Vicente. Seguramente por mi juventud, mis ganas de publicar y soltar lastre en aquella producción, mi inexperiencia, mi familia (tenía ya tres hijos) y seguramente más cosas, fuí desechando la idea londinense.” De hecho, nunca hizo esa llamada, y Joop Visser y la EMI inglesa se quedaron esperándola.

Alguien le comentó que una discográfica de la capital podría estar interesada en el disco, y él acudió a la cita. Bort prácticamente regaló la producción a Movieplay, a cambio de promoción. Y firmó un contrato del que mil veces se arrepentiría, pues la conservadora discográfica no entendió nada de la inmensa propuesta musical del disco, y de sus enormes posibilidades. Si hubiese sido un cantante melódico o un cantautor, en auge en aquellos años, quizás hubieran hecho algo. Pero la catarata de ideas y sonidos que proponía el disco sobrepasaba con creces sus aptitudes. Y no hicieron nada. Muy pocos se enteraron del lanzamiento de un disco que, con los años, ha sido reconocido como la obra cumbre del rock sinfónico español. Demasiado colosal para aquellos tiempos. Eduardo Bort vio la luz en 1975. Se presentó en los bajos de una tienda de discos, donde acudió la prensa especializada y algunos managers. La discográfica, junto al Corte Inglés, planificó unos conciertos de presentación que le llevaron a actuar en las Plazas de Toros de Valencia , Murcia, Burgos y León, el Recinto Ferial de Bilbao y alguna televisión. Además, Eduardo Bort actuó en algunos festivales importantes (Canet Rock, Festival Ademuz, Pabellón del Real Madrid y en las Jornadas Libertarias de Barcelona). Incluso tocó en un portaviones americano que transportaba cinco mil marines a Vietnam, fondeado frente al puerto de Valencia.

Y eso fue todo. De hecho, la canción Pictures of Sadness quedó en primer lugar en las votaciones telefónicas populares del programa musical European Pop Jury, que emitían varias emisoras de radio europeas como la BBC, RNE, RTF, además de emisoras belgas, alemanas , holandesas e incluso Radio Carolina, con sus emisiones piratas desde un barco anclado en aguas internacionales frente a las costas inglesas. Pero aquí nadie se enteró, ni siquiera la discográfica.

La reedición

Eduardo Bort con Yanaha_10Ahora, cuarenta años después, las cosas no difieren mucho. Para los entendidos, Eduardo Bort es uno de los más grandes iconos del rock progresivo y psicodélico, un gran talento que se adelantó a su tiempo y cuyo primer disco fue, sencillamente, asombroso. De hecho, nunca dejó de venderse y cotizarse al alza en circuitos especializados, y en todos los rincones del mundo, desde Australia a Japón. Todos los que, más pronto o más tarde, dan con ese álbum casi imposible de encontrar hasta esta reedición, quedan maravillados ante la colosal avalancha de sonidos, los espectaculares cambios de ritmo, el lirismo de las guitarras acústicas, los paisajes, la contundencia de las eléctricas y sus riffs demoledores. Rock, folk, psicodelia… un disco sencillamente abrumador.

Ahora tienes en tus manos la reedición de Eduardo Bort, con doble entrega: por un lado, el disco original, tal y como se publicó en el 75. Y por otro lado se ha realizado el transfer de cintas analógicas (16 pistas) a digital, hecho por Jesús Gómez en el estudio Doubletronics de Madrid durante los días 11, 12, 19 y 27 de noviembre del 2013, y se ha mezclado y masterizado en los estudios Red Led de Madrid del 7 al 11 de enero y el 12 de febrero del 2014, con la asistencia del Ingeniero en mezclas y masterización, Manolo Camacho. Eduardo Bort ha estado dirigiendo todo el proceso de nuevas remezclas, que, esta vez sí, recuperan las dos piezas descartadas en 1975, Hacia las estrellas y En las Fuentes del Yann. Cuarenta años después se cierra y se completa la obra, arrastrando tras de sí un aura de disco mitológico, el Santo Grial de los más exigentes coleccionistas, por el que se han llegado a pagar verdaderas fortunas, pero que ahora vuelve al alcance de todos para disfrutar de una de las obras más sorprendentes, innovadoras e imaginativas de la historia del rock español: el primer álbum de Eduardo Bort.

Arturo Blay

Valencia, febrero de 2014